Capitanes generales de canarias

Capitanes generales de canarias

Acentejo

Los vínculos que existían desde la antigüedad entre Canarias y el mundo mediterráneo se interrumpieron con la decadencia y caída del Imperio Romano de Occidente. Aunque estos vínculos se debilitaron, no se cortaron del todo, y el aislamiento de Canarias no fue total. Durante la Edad Media, las primeras noticias sobre Canarias proceden de fuentes árabes, que se refieren a unas islas atlánticas que podrían ser las Canarias. Lo que sí parece claro es que este conocimiento de las islas no significó el fin del aislamiento cultural de los habitantes nativos.
La primera visita de un europeo a las Islas Canarias desde la antigüedad fue la del capitán genovés Lanceloto Malocello, fechada tradicionalmente en 1312 (pero posiblemente un poco más tarde, entre 1318-1325)[1] Los motivos de Malocello no están claros; se cree que podría haber estado buscando el rastro de los hermanos Vivaldi, que habían desaparecido frente a Marruecos, en torno al Cabo Non, en 1291[a] Malocello tocó tierra (posiblemente naufragó) en la isla de Lanzarote, y permaneció allí durante casi veinte años. Es posible que Malocello intentara erigirse en gobernante entre los pueblos aborígenes y que finalmente fuera expulsado por ellos.

Comentarios

No se sabe mucho de su juventud[1] Se alistó en la marina y acabó alcanzando el grado de Adelantado y Capitán General de las costas africanas. En 1478 participó en la conquista de Gran Canaria bajo el mando de Juan Rejón. Posteriormente, luchó junto a Pedro de Vera, sucesor de Rejón como gobernador de Gran Canaria, quien le confirió el mando del castillo de Agaete en la isla de Gran Canaria[1].
Iglesia de Santo Domingo, Santa Cruz de la Palma. Construida sobre los cimientos de la ermita de San Miguel fundada por Fernández de Lugo el 14 de mayo de 1506. San Miguel es el patrón de Flandes, de donde proceden muchos colonos de La Palma.
Regresó a España para solicitar ayuda económica a la Corona para conquistar Tenerife y La Palma. Fue nombrado gobernador de La Palma y se le concedieron 700.000 maravedíes con la condición de que conquistara la isla en el plazo de un año[1].
La conquista de La Palma comenzó el 29 de septiembre de 1492, cuando Fernández de Lugo desembarcó en las playas de Tazacorte. Sin embargo, los menceyes o reyes guanches de La Palma se rindieron en abril de 1493, excepto Tanausu, que gobernaba la zona conocida como Acero (Caldera de Taburiente)[1].

Wikipedia

El capitán Bebb era un piloto independiente. Su trabajo habitual consistía en transportar a los viajeros en cortos saltos a través del canal. Un rápido salto a Le Touquet o Le Bourget transportaba a los más adinerados al continente en menos tiempo del que tardaba la mayoría en llegar al West End de Londres.
Su viaje le llevaría a las Islas Canarias y luego al Marruecos español. A su llegada a las Islas Canarias, debía recoger a un pasajero, el general Francisco Franco, y llevarlo a África. Con el futuro Caudillo a bordo, el vuelo se convertiría en una de las chispas incendiarias de la Guerra Civil española.
En 1936, las Islas Canarias eran el reducto más lejano de un Estado español severamente truncado.    40 años antes, España aún tenía los restos de un imperio transatlántico.    Todavía gobernaba Filipinas, Cuba y Puerto Rico, junto con un grupo de islas del Pacífico.
Estos restos estaban muy lejos del imperio que abarcaba todo el continente de Felipe II, pero eran suficientes para reforzar las pretensiones de importancia imperial de España. Pero incluso este imperio reducido no duraría hasta el siglo XX.

Los guanches eran blancos

En cuanto a la competición, se trata de la 22ª edición del Triatlón WMC, pero la primera en formato de larga distancia. 13 países miembros del CISM, entre ellos 12 de Europa y uno de Asia (Uzbekistán), han viajado a España. Así, unos cuarenta atletas militares (hombres y mujeres) participarán en el Ironman de Lanzarote, una competición legendaria, y se integrarán en la carrera civil. Este Ironman es especialmente difícil, con 3,8 km de natación en el océano Atlántico, 180,2 km de ciclismo con 2.500 m de ascenso, 42,2 km de carrera a pie con 333 m de ascenso y un viento que complicará la prueba. Todos nuestros atletas militares están muy motivados, los lugares de alojamiento son magníficos, y todo ha sido puesto en marcha por la Delegación Española para que nuestros atletas del CISM estén cómodos y relajados.

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