Museo histórico militar de canarias

Museo histórico militar de canarias

Vulcan del aeródromo de wellesbourne – carrera de taxis rápidos 1997

El Museo Militar Regional de Canarias se encuentra en Santa Cruz de Tenerife, y en él se expone toda la historia militar del archipiélago, desde el ataque protagonizado por el almirante británico Horatio Nelson (en 1797) que perdió una de sus armas tras un enfrentamiento en Tenerife. El museo se encuentra en un edificio histórico, el Castillo de Almeida. Nombre: Museo Militar Regional de Canarias Dirección: Calle San Isidro, 2, 38001, Santa Cruz de Tenerife, Tenerife, España Teléfono: 0034 922 271 658

Ejercicios de combate aéreo de la otan en canarias f-15

La historia militar de Canarias se explica mejor en el Museo Histórico Militar de la misma. Su nombre más apropiado es “Museo Militar Regional de Canarias”. Se encuentra en el Fuerte de Almedyda, un barrio del Toscal. Se construyó en recuerdo de la derrota que sufrió el almirante Nelson cuando pretendía someter a Santa Cruz de Tenerife. Tiene forma triangular. Junto a él se encuentra la Rambla General Franco y la Avenida Francisco La Roche.
Este lugar ha conocido muchos altibajos durante su fase de construcción. Su construcción quedó inconclusa y a finales del siglo XIX se utilizó como cabecera del Regimiento de Artillería de Costa, sin embargo, antes se utilizaba como fuerte para vigilar la costa de Santa Cruz. Desde 1988, recibe el nombre de Museo Militar Regional.
Este lugar histórico se expande en tres áreas, la fortaleza, el interior y los patios exteriores. Al entrar en el edificio, le da la bienvenida un tanque americano M41 Walker Bulldog, así como armas de diferentes épocas. Mientras que en el lado derecho, hay cañones de campaña que se utilizaron en la Primera y Segunda Guerra Mundial y en la Guerra Civil española. Subiendo unos peldaños, la primera sala tiene una gran colección de armas pequeñas que incluye rifles, pistolas, revólveres, mosquetes, etc. En el patio interior se encuentra el Cañón de Hércules, junto al cual está el paseo, y también tiene muchos cañones.

Primera aparición – gotovina (parte 2/2) – 12 de diciembre de 2005

Destacan piezas de artillería de bronce de los siglos XVI, XVII y XVIII cedidas por el Museo del Ejército, banderas y estandartes de los regimientos de artillería e infantería menorquines, y la Galera Real de Don Juan de Austria. El entorno del museo cuenta con un patrimonio militar e histórico especialmente valioso en el Puerto de Mahón y la Cala San Esteban. Ambos atractivos turísticos han sido cedidos al consorcio del Museo Militar de Menorca, y pueden ser visitados gratuitamente en cualquier momento.

El museo submarino de turquía recibe 50 mil visitantes

Una parte del área que abarca esta zona de la ciudad es el Conjunto Histórico de El Toscal, que se alinea en torno a tres ejes principales que van de sur a norte: Calle de la Rosa, Calle Santiago y Calle San Miguel.
A lo largo de la Avenida Francisco la Roche se puede encontrar una amplia oferta gastronómica y de ocio. Por otro lado, al final de esta Avenida se encuentra la carretera que conduce al barrio de San Andrés, la Playa de las Teresitas y el Parque Rural de Anaga (declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO).
En el lado que da al mar, desde al menos el siglo XVII existía una huerta denominada Huerta de los Melones, y el camino que partía de ella y que ascendía por la ladera junto a la margen derecha del barranco de Ancheta llevaba su nombre, al igual que la batería de artillería situada en el mismo lado del barranco, la batería de los Melones. Este es el primer antecedente de la Fortaleza de Almeida, cuya construcción se inició en 1859 bajo la dirección del General de la Unidad de Ingenieros Salvador Clavijo y Plo, con dos objetivos principales. En primer lugar, ante el hecho de que los buques de guerra disponían de una poderosa artillería que podía destruir con un solo impacto todo un emplazamiento artillero abierto o apenas defendido tras parapetos almenados, era imprescindible proteger las defensas costeras frente a estos ataques con fuertes fortificaciones. En segundo lugar, por primera vez era necesario proteger la plaza tanto de los ataques por mar como por tierra, en caso de que el enemigo consiguiera desembarcar por otros puntos de entrada, como había ocurrido con el primer asalto de Nelson al Bufadero. Si el proyecto de Clavijo se hubiera llevado a cabo en su totalidad, Santa Cruz habría contado con la fortificación más importante de Canarias, pero las restricciones financieras hicieron imposible su realización.

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